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Arras de boda: 6 Curiosidades que no conocías

Las eternas desconocidas, de las que todo el mundo habla, que alguna se le escapa al padrino al sacarlas del bolsillo y resuena por toda la iglesia al caer al suelo, si no es que el cura las tiene ya preparadas.

Sí, todos sabemos que las arras forman parte del ritual de una boda católica por la iglesia, que son piezas metálicas que pasan de una mano a otra de los novios y que tienen un gran simbolismo, pero ¿cuál es exactamente? ¿de qué están hechas? ¿cómo se eligen? ¿qué más debería saber sobre ellas?

Para conocer un poco más la función de las arras de boda a lo largo de los tiempos y por qué deberían estar presentes en tu boda, sigue leyendo.

Qué son las arras

Las arras matrimoniales es el conjunto formado por 13 monedas, normalmente de plata u oro que los novios se entregan el uno al otro durante la ceremonia religiosa, en concreto después de los votos matrimoniales, cuando los novios se juran amor eterno.

El sacerdote las bendecirá y las entregará al novio, que es el primero que debe pronunciar unas palabras de amor hacia la novia mientras trasvasa las arras de sus manos a las de ella.

Qué simbolismo hay detrás de ellas

Las arras simbolizan la riqueza material. Con las monedas compramos y vendemos, ¿no es así?

La palabra “arrab” tiene el significado de “prometer y ofrecer seguridad”.

Cuando los novios las toman entre sus manos, estas representan el bienestar económico y espiritual que desean para ser felices a partir de ese momento, gracias al cual podrán compartir buenos momentos y estar juntos de forma responsable y comprometida.

Esta tradición no es originaria de nuestro país ni de nuestra época sino de los romanos, introduciéndose como ahora la conocemos en los matrimonios cristianos a partir de la Edad Media.

Por aquel entonces el hombre que deseaba casarse con una mujer, pagaba por ella en forma de dote, especialmente si la novia era virgen.

Con ellas se garantizaba la seriedad por parte del novio y la mujer se aseguraba tener capacidad económica si enviudaba.

De hecho, la presencia o no de las arras dentro de esta, por así llamarlo, transacción era lo que diferenciaba un matrimonio, con una esposa oficial, de un concubinato, que es la relación marital entre dos personas que no están casadas.

Por qué tienen que ser 13

Cada arra simboliza suerte y prosperidad por cada mes del año, como las 12 uvas que nos tomamos en Nochevieja.

En este caso el número aumenta a 13 porque se ofrece una moneda extra como signo de generosidad por parte del novio y su familia, algo que se toma también como la voluntad de compartir.

Ahora son todas del mismo tamaño y material, pero en el rito antiguo, la que hacía número 13 era de otro metal de inferior valor, como bronce o platino para que se la repartieran entre las personas pobres.

Cuál es su diseño

En la actualidad, como ya no tienen el mismo valor económico de antaño, ya no es necesario que sean monedas de curso legal, por lo que los novios prefieren dotarlas de otro valor, más personal y sentimental, pudiendo personalizarlas con algún símbolo, emblema o mensaje importante para ellos.

Hay quienes se decantan por arras que contengan imágenes de pasajes bíblicos en su reverso y una frase corta representándola por la otra cara.

También se pueden comprar arras donde aparezcan las siluetas de distintos reyes de la dinastía española y Papas históricamente importantes o de nuestros días, con imágenes alegóricas de Miguel Ángel o decidirse por algo que parezca más artesanal y antiguo como las arras de boda paleocristianas, que simulan monedas fundidas de forma tradicional.

Si ninguna de estas ideas nos convence, quizá nos interese más la customización, grabando vuestros nombres o algún elemento romántico: corazones, un signo de amor infinito, a San Valentín con su arco o una pareja dándose un tierno beso en los labios.

Tampoco es mala idea, y mucho más económica que comprar arras, usar monedas de curso legal, bien brillantes. Si tenéis damitas de honor o pajes en vuestra boda, podéis regalarselas después, seguro que les hará mucha ilusión.

Dónde adquirirlas y cuál es su precio

Como piezas de joyería que se consideran, el lugar más oportuno para comprarlas será en una joyería especializada en alianzas y joyas para bautizo, comunión y otros acontecimientos señalados además de bodas.

Suelen venderse dentro de un cofre o cajita, que será donde se guardarán hasta el día de la boda, y donde el padrino volverá a colocarlas tras la finalización de esta parte de la liturgia.

En cuanto al precio, podrá variar considerablemente según con qué material estén fabricadas, si llevan algún baño de plata u oro, cuál es el diseño elegido y su diámetro.

La verdad es que la diferencia puede ser abismal. Por ejemplo, unas plateadas pueden estar en unos 40 euros, mientras que si son de plata de ley su valor se puede incrementar hasta los 175 o los 200 euros, y si son de oro de 18 quilates, incluso superar los 6000 euros.

Como es un desembolso tan grande, también existe un mercado online de segunda mano donde podemos encontrarlas a mucho menos precio.

Quién se encarga de comprarlas

En esta ocasión el protocolo manda que sea la madrina la que pague las arras, pudiendo pedir la opinión de los novios sobre cómo las desean o que incluso sean ellos los que le indiquen cuáles son concretamente las que quieren.

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