Antes de la boda
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Perfiles de invitados que encontrarás durante la planificación de la boda

Uno de los momentos más delicados en la organización de nuestra boda es seleccionar la lista de invitados. Algo que puede acabar en una pesadilla y más aún si tenemos algún invitado que puede resultar incómodo al resto.

Una buena idea para afrontar esta decisión es crear una serie de grupos e ir seleccionando a los familiares más inmediatos, al resto de familia, amigos, compañeros de trabajo, amigos de la infancia, etc. Analizar la homogeneidad de los grupos y pensar en qué grupo puede encajar mejor esa persona complicada.

Qué reglas seguir a la hora de confeccionar los grupos de invitados

Cuando estemos pensando en los grupos, debemos tener presente una serie de reglas que debemos seguir si no queremos que surjan problemas. Por ejemplo, no debemos olvidar ningún familiar cercano, al igual que no debemos olvidar a ningún miembro de los grupos de amigos con los que solemos relacionarnos.

Pero ahora viene el problema, ¿en qué grupo podemos encajar ese perfil complicado que sabemos que no va a cuadrar con nadie? La decisión la debemos tomar entre los dos, teniendo presente el mal ambiente que podemos llegar a crear y no solo el día de la ceremonia, sino en un futuro.

En cuanto a los compañeros de trabajo, tampoco nos debemos plantear la obligación de invitar a nuestros jefes, a no ser que tengamos cierta relación con ellos. Respecto del resto de compañeros, la decisión es más complicada ya que todos tenemos nuestros grupos y lo normal es que acudan todos, aunque debemos tener cuidado con que alguno pueda sentirse incómodo con el resto.

Siempre vamos a tener amigos que van a quedar descolgados, que no pertenezcan a algún grupo concreto, pero con los que mantenemos una relación y nos es impensable prescindir de ellos el gran día deberíamos contar sí o sí. En función de sus características personales podríamos pensar en añadir al grupo ese perfil complicado que no sabemos dónde encuadrar.

Muchas veces el compromiso es uno de los escollos a la hora de confeccionar una lista de invitados y hace que se convierta en una larga y tediosa tarea. Aunque en muchas ocasiones lo mejor es huir de los compromisos.

Prepara un borrador de invitados 

Llegado el momento de concretar el número de asistentes, es buena idea comenzar con dos listas. Una para aquellos que estamos seguros que queremos invitar sin ninguna reserva y otra lista con aquellos que queremos invitar pero no son amigos íntimos, donde también se incluirían a aquellos que tenemos que invitar por compromiso.

Una vez confeccionadas las dos listas, mandamos las invitaciones a los integrantes de la primera lista y esperamos las contestaciones. Viendo las bajas, las vamos supliendo con los integrantes de la segunda lista. Para esto debemos mandar las invitaciones con mucha antelación.

Otra posibilidad es confeccionar tres listas, una por cada miembro de la pareja y otra con las amistades y relaciones comunes. Las dos primeras listas tienen que estar más o menos niveladas y si es necesario se debe compensar una de las dos listas.

Si dudamos sobre invitar o no a una persona, debemos pensar si nuestra relación perdurará en el tiempo y si es así, lo mejor es invitarlo. Sin embargo si la relación es temporal y no va a tener mucha influencia en nuestra vida, lo mejor es que no la invitemos a la boda. Pero siempre tenemos que pensar en qué hacer con esos perfiles incómodos que probablemente no encajen en ningún sitio.

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