Maquillaje de ojos paso a paso

Destacar el color de los ojos, hacer que parezcan más grandes, o simplemente para enmarcar la mirada, lo cierto es que maquillar los ojos es uno de los puntos fuertes que ayudan a acentuar los rasgos, sentirnos más atractivas y completar un outfit de boda de forma inmejorable.

Pero hay que saber maquillarlos, porque dependiendo de su color y su forma, junto con la del resto del rostro, de cómo maquillemos los labios y del tipo de ropa que llevemos, tendremos que usar unos u otros cosméticos.

A todas esas consideraciones hay que añadirle una más, que será la definitiva: el horario del evento, es decir, si tiene lugar de día o de noche.

Normalmente en las bodas de día se prefiere un maquillaje mucho más natural y discreto, mientras que en las celebraciones que tienen lugar por la noche, las sombras de ojos potentes juegan un papel más destacado. Escoger los productos adecuados para cada situación será pieza clave para conseguir el estilismo más adecuado.

Párpados, cejas y pestañas: todos cuentan

No hay que caer en el error de pensar que maquillar los ojos es únicamente centrarse en cargar bien de sombra los párpados. Los párpados, móvil y fijo, son parte de un conjunto que también se debe trabajar, como son las cejas y las pestañas.

Las cejas son las que se encargan de dotar de expresión al rostro y tienen el poder de modificarla según la forma y el grosor que tengan. Hay salones de belleza que están especializados en el diseño de cejas y se ocupan de estudiar cada caso concreto, porque no a todas las personas les favorece lo mismo.

Las pestañas, por su parte, colaboran estéticamente para que la mirada en sí resulte más atractiva y viva, especialmente si estas lucen pobladas y con longitud suficiente para destacar.

En definitiva, maquillar los ojos empieza por reconocer las características de nuestra fisonomía, incluyendo los párpados, cejas, pestañas y también el tono del iris para potenciar los rasgos y camuflar las imperfecciones.

La sombra de ojos que va con tu iris

Igual como cada tipo de piel necesita unos cuidados diferentes, cada color de ojos combina mejor con unas tonalidades, y no otras, de sombras.

Hay una regla básica que funciona para todos los colores de iris: elegir tonos que estén dentro de la misma gama cromática que tus ojos. Pero también se puede buscar el contraste con otros que los resaltarán.

Aquí tienes un pequeño esquema para que encuentres la que más te favorece según tu iris:

  • Ojos negros: decídete por los marrones, negros y los tonos metalizados o grises, que intensificarán tu color natural. No te arriesgues con los verdes y azules, mejor dorados o rosados.
  • Ojos marrones: verdes oscuros y tonos castaños. Nada de azules o verdes en tonos pastel, pero sí morados.
  • Ojos miel: bastante similar a los marrones en cuanto a preferencias, pero la gama se amplía también a los dorados y algunos tonos suaves como naranjas y rosados.
  • Ojos verdes: para maquillajes discretos funcionan muy bien con toda la variedad de marrones y verdes, pero no con los azules, a los que hay que descartar por completo. Los colores de contraste que más le favorecen son los anaranjados, rosas y     violetas o morados.
  • Ojos azules: a parte de los azules, hacen un buen equipo con otros colores vivos como violetas, turquesas y rosas. También quedan sublimes con dorados y plateados, pero pierden expresividad con los verdes.

Maquillaje de día

La luz del día es ya un elemento suficiente con el que el maquillaje más suave podrá destacar, por eso es preferible no cargar en exceso los ojos.

Tras aplicar el fondo de maquillaje y un corrector por la zona de la ojera, es el turno de seleccionar una sombra de ojos que actúe de base para iluminar el párpado móvil.

Este será nuestro primer paso. Lo más recomendable es optar por tonos neutros y suaves, como los dorados, vainillas o rosados, que se funden con el tono natural del párpado pero sus pigmentos brillantes hacen que reluzca.

Para aplicarlo correctamente, con una brocha plana, vamos dando pequeños toquecitos a lo largo de todo el párpado móvil, haciendo que el producto quede bien extendido y difuminado.

El siguiente paso será aplicar otra sombra para marcar la cuenca del ojo, pero con una brocha de corte biselado, que nos ayudará a dar profundidad a la mirada. Esta vez puede ser más oscura, escogiendo una tonalidad que combine con nuestro vestido o que favorezca al color del iris.

Si preferimos un maquillaje muy natural, también podemos optar por una sombra de la misma gama cromática que la sombra base pero con varios puntos más de intensidad.

El tercer paso lo llevaremos a cabo con el eyeliner, de color negro, para delinear la línea de las pestañas. Trazamos una fina línea que podemos engrosar un poco hacia el rabillo del ojo.

Al ser un maquillaje diurno, es preferible no repasar la parte inferior para aportar más elegancia y un estilo sofisticado.

Por último, separaremos y daremos intensidad a las pestañas con la máscara de pestañas o rímel.

Los labios pueden tener un poco más de fuerza y potenciarse con labiales en colores rojos, frambuesa o cereza.

Maquillaje de noche

En las bodas de tarde-noche sí nos concentraremos en marcar intensamente los ojos con el maquillaje.

Para ello, cambiaremos las sombras de ojos suaves por otras más brillantes, como pueden ser las de acabados metálicos como base para el párpado móvil.

Para impulsarlo todavía más, con otra sombra de un tono oscuro o de colores fuertes, marcaremos no sólo la cuenca del ojo, sino también el extremo que va hacia el lagrimal haciendo una especie de triángulo o uve.

Recuerda difuminar bien la línea entre una sombra y otra para que no se aprecie la transición.

Con un pincel de punta fina, aplicaremos esta misma sombra bajo las pestañas inferiores, desde el vértice del ojo hasta el lagrimal, consiguiendo de este modo una mirada más penetrante.

El siguiente paso es delinear el ojo por encima de las pestañas superiores, preferiblemente con un lápiz en color marrón o negro de tipo “khöl” y no líquido para poder así luego difuminarlo y conseguir un efecto humo (smokey), que sigue siendo tendencia desde hace muchas temporadas.

El efecto ahumado es apto para todos los colores de ojos. El truco para que quede bien está en que el color de base oscuro, como negro o grisáceo, se funda con uno de los colores que funcionan mejor con tus ojos, logrando el efecto deseado: una mirada intensa.

Hay quienes también delinean la línea interna de párpado que se sitúa bajo el ojo, pero no es estrictamente necesario. Si lo haces, opta por utilizar un color blanco, verde claro o nude, que ampliará visualmente la mirada.

Es momento de maquillar el párpado fijo y lo haremos con una sombra clara que cubra hasta el hueso de la ceja, desdibujando el borde con el tono anterior. Los tonos suaves conseguirán que el ojo se vea más grande.

Por último, aplicaremos la máscara de pestañas tanto en las superiores como en las inferiores.

Unos labios carnosos con gloss pueden originar una buena mezcla.

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