Ritual de belleza facial con el método Saho

¿Estás buscando tener una piel impecable para el día de tu boda? ¿Conoces el método Saho? Si no es así, te convendría conocerlo para lucir perfecta en un día tan importante como el de tu boda.

El método Saho se inspira en la antigua ceremonia del té en Japón y se trata de todo un protocolo a seguir diariamente para tener una piel radiante, sin impurezas y suave. La particularidad de este método asiático es que está basado en la doble limpieza y la doble hidratación, pero ambos con una doble aplicación.

¿En qué consiste este tratamiento revolucionario?

 

1. Doble limpieza

Es el primer paso del método Saho y para hacerlo hay que aplicar en el rostro algún producto oleico o leche limpiadora para retirar los restos de maquillaje y exceso de sebo. Es una limpieza más sutil que trata de quitar los restos antes mencionados de la piel de una manera más gentil sin tener que frotar.

Posteriormente, se hace otra limpieza con un jabón para eliminar todas las impurezas que el primer limpiador no se pudo llevar, como el polvo, las células muertas o el sudor. Es una limpieza más profunda.

2. Doble hidratación

Una vez se tenga el rostro 100% limpio es hora de hidratarlo, primero con un tónico o loción reequilibrante y que hidrate la piel al mismo tiempo.

Este paso es necesario porque con él se prepara el rostro para recibir el siguiente tratamiento que consta de varios productos específicos para cada tipo de piel, pero siempre son el mismo tipo de producto: serum, crema para el contorno de los ojos y, por último, crema hidratante u otro tratamiento que se esté realizando para la eliminación del acné o las líneas de expresión.

3. Doble aplicación

Con la doble aplicación no se refieren a que una vez hecho el tratamiento se vuelva a hacer, sino con la forma en la que se aplican los productos.

Antes de ponerlos sobre la piel es necesario haberlos calentado previamente en la palma de la mano para, luego, extenderlos por todo el rostro haciendo ligeros masajes circulares, ya que favorecen la circulación de la piel para mantenerla más joven y elástica.

Después, hay que frotar las palmas de las manos nuevamente para que se calienten y, una vez hecho esto, se vuelve a masajear la piel del rostro, pero haciendo ligeras presiones con lo que se favorecerá la penetración de los beneficios de los productos que se hayan aplicado.

Es un método bastante completo con el que se elimina la mayoría de las impurezas del rostro, pero que debe hacerse a diario para que se vean los resultados.

No obstante, no todo se reduce a la limpieza facial y a la aplicación de los productos sino que, al igual que los japoneses, hay que cuidar la piel por dentro para que se refleje en el exterior. Es necesario mantener una dieta sana y equilibrada baja en grasas, hacer ejercicio diario para la circulación sanguínea y tener el cuerpo ágil. Algo que también debemos copiar de los japoneses es la aplicación del protector solar durante todo el año.

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