Cómo elegir el vino perfecto para tu boda

Aparte de la comida, la bebida es fundamental en una boda pues no solo compaña al catering, sino también a las conversaciones y charlas entre los invitados creando un ambienta acogedor. Por ello, elegir un buen vino y añada para servir es fundamental para que la velada sea un éxito.

No obstante, antes de ir con la elección del vino hay que considerar otras bebidas que se ofrecerán y qué lugar tiene el vino en la celebración, si en el recibimiento de los invitados, en la comida, si también se puede consumir durante la fiesta, etc.

Es preferible hacer una cata previa para averiguar cuál sería el vino que acompañará la celebración de la boda.

Asimismo, no todos los vinos combinan bien con todas las comidas por lo que hay que tener en cuenta el tipo de cátering que se va a servir para que haya armonía en el paladar. Si se hace prueba del menú, es aconsejable llevar varias botellas de los vinos predilectos para averiguar cuál de ellos hace una mejor combinación con la comida. Además, no hay que contar con aquellas personas que no toman alcohol.

No obstante, aunque se decante por un vino tipo o blanco, que suelen ser los más típicos, es preferible que se tengan ambas posibilidades, ya que no todos los invitados tienen los mismos gustos. Aunque no está demás conocer la variedad de tipos de vinos que hay por elegir:

Vinos de mesa

El vino de mesa es el que acompañará el banquete y hay que elegir el vino que mejor combine con el plato principal para que potencie el sabor de los alimentos o los complemente.

Tinto

Combina a la perfección con las carnes más fuertes, como las carnes rojas (cabrito, ternera o lomo) y algunas carnes blancas y pescados, como puede ser el atún o el salmón.

El vino tinto tiene muchas versiones de sabores, va desde los más suaves hasta los más amargos. Es aconsejable tener de dos tipos para que todos lo pueden disfrutar a gusto sin ser expertos catadores.

Blanco

Es el más recomendado para acompañar los aperitivos y entrantes. Combina a la perfección con los quesos frescos, las aves, los pescados, las verduras, el arroz, el marisco y las carnes blancas. Además, como no suelen ser de sabores fuertes, sino que es más bien dulce y fresco, es el más fácil de tomar.

Rosado

Como bien dice su nombre, este vino es de este color tan característico y es un término medio entre el tinto y el blanco. No es ni demasiado fuerte, como el tinto, y tiene más cuerpo que el blanco.

Acompaña muy bien a  las carnes rojas y blancas, a la pasta, las verduras, el arroz, así como a el marisco y los quesos suaves.

Vino dulce

Este vino es ideal para aquellos platos que sean algo picantes, como la comida india o mexicana y combina muy bien con la comida asiática.

Se suele utilizar para acompañar los postres, sobre todo aquellos que contienen fruta.

Vino espumoso o champagne

Son los que hay que elegir para el momento del brindis o para los aperitivos.

Destilados

Son vinos con mayor grado de alcohol y tienen un sabor más intenso. Lo normal en las bodas es ofrecer whiskey, ron o tequila y, aunque los expertos suelen tomarlos seco, lo normal es combinarlos con alguna otra bebida para rebajarles el fuerte sabor. También son utilizados para hacer cócteles.

Cómo personalizar las botellas

Una vez que se conoce el tipo de vino que se va a servir toca personalizar las botellas para que los invitados no solo se lleven un buen recuerdo en el paladar, sino también de la decoración de todos los ambientes. Además, personalizando las botellas también ayuda a decorar la celebración en sí. Por ejemplo, en una de las botellas, vacía, se puede introducir unas bonitas flores o ayudar a señalar las mesas.

Se pueden ornamentar de muchas maneras, cambiando el color, escogiendo un formato más pequeño, personalizando la etiqueta, etc. Solo hay que buscar entre la gran variedad de diseños que existen hasta dar con la más adecuada para cada pareja. Esto es válido también para las bebidas sin alcohol.

Asimismo, estas botellas de vino, decoradas con los motivos de la boda, sirven perfectamente como un bonito recuerdo de la misma permitiendo a los invitados que se las lleven de recuerdo, así como que la propia pareja se guarde algunas para rememorar el precioso día de su boda.

Está muy en tendencia, además, que los novios realicen su propia añada y, así, no solo tienen una botella personalizada, sino una botella de vino que ellos mismos han hecho con sus gustos y preferencias. De este modo, cuando pasen los años y vengan los aniversarios pueden ir abriendo sus propias botellas de vino y celebrar con ella los años que llevan juntos o acontecimientos importantes.

 

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