Padres divorciados: Protocolo para las bodas

El día de la boda supone uno de los momentos más emocionantes y felices en la vida de una pareja, por ello, no puede haber nada que lo estropee.

Hay muchas parejas que no tienen problemas a la hora de organizar la ceremonia y el banquete siguiendo el protocolo estándar, no obstante, también existen otras que viven una situación en la que sus padres, por unas u otras causas, están divorciados, y esto puede afectar al normal transcurso de los eventos programados para ese día.

Si esta es la circunstancia del novio o la novia, deberán seguir una serie de pasos para que todo suceda de la mejor forma posible y nadie se disguste por una posible situación incómoda.

Qué protocolo se debe de seguir para padres divorciados

El primer paso consiste en dialogar con la madre y el padre que están divorciados, preferiblemente de forma individual, para conocer la opinión de cada uno. Todo dependerá enteramente de la relación actual entre ambos, pero, a menudo, los padres divorciados entienden que se trata de un día muy especial para sus hijos, y procuran hacer un esfuerzo por facilitarles todo en la medida de lo posible.

En cualquier caso, será necesario conversar con los dos para saber llegar a un acuerdo. Un elemento que dependerá de la situación de cada uno se basa en el acompañamiento, si ambos han rehecho sus vidas de forma estable, puede darse el caso de que acudan con sus actuales parejas de buena actitud. En cambio, si alguno de ellos se mantiene soltero o sin una relación asentada, lo más recomendable pasará por indicarles que acudan solos a la boda.

Dos momentos clave donde hay que tener especial cuidado

Los momentos a tener en cuenta son la ceremonia y el banquete. En el primero de ellos, habrá que decidir dónde se sentarán y si lo harán junto a sus parejas. Si la relación es buena, pueden permanecer juntos mientras sus acompañantes se mantienen cerca justo en la fila posterior. Pero si esto no es posible, uno de ellos puede ocupar la primera fila junto a su pareja y el otro hará lo mismo solo que en la fila siguiente.

Pero quizás lo más complicado llega con el banquete, pues el protocolo dicta que los novios deben estar en la mesa presidencial junto a sus respectivos padres. Si esto resulta posible sin causar mayores problemas, no hay polémica. Pero si el matrimonio divorciado decide que no es una opción viable, lo más recomendable es que cada uno disfrute de la boda en una mesa diferente junto a otros familiares y amigos. Mientras que hermanos o personas íntimas de los novios pueden acompañarlos en la mesa presidencial.

Un pequeño detalle pasa por informar al fotógrafo de la boda de la situación entre ambos, para que así no se den momentos incómodos o confusiones. En cualquier caso, cada boda es diferente del mismo modo que lo es cada familia, por lo que no siempre es imprescindible seguir con fidelidad el protocolo, lo más importante es que todo transcurra de la forma en que se garantice un feliz día para los novios y todos sus invitados.

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