¿Por qué se debe hacer un ensayo de la ceremonia?

Lo último que quieren los novios después de haber pasado meses planificando el día de su boda es que algo salga mal en la ceremonia por no haber hecho un ensayo previo. Hay múltiples detalles que tanto los novios como aquellos que van a participar en la ceremonia deben tener claros, y eso se consigue gracias a un ensayo.

El primer aspecto positivo de este simulacro consiste en calmar a los novios y reducir sus nervios, ya que, cuando tengan que encaminarse hacia el altar el día de la boda, tendrán la tranquilidad que ofrece una experiencia que ya se ha vivido, pues solo tendrás que repetir aquello que se practicó sin preocupaciones en el ensayo.

Lo primero que habrá que determinar será la fecha, varias semanas de antelación con respecto a la boda y teniendo en cuenta que el resto de personas que intervendrán van a poder asistir. Durante el ensayo todo el mundo sabrá qué tiene que hacer, quedarán claros los tiempos y los papeles de todos los asistentes, por lo que no habrá problemas o confusiones el día del enlace debidos a una mala comunicación o unas directrices erráticas.

No dejes nada al azar

No hay que olvidar cada detalle: los elementos propios de la ceremonia, los anillos, quiénes hablarán a los novios y cada tarea que deba desempeñarse durante el evento.

El objetivo del ensayo es, precisamente, comprobar qué funciona y qué no, de modo que sea posible realizar todos los cambios y ajustes necesarios para que la ceremonia fluya sin incidentes el día de la boda. Por supuesto, si el tiempo lo permite, sería una estupenda idea realizar un segundo ensayo, no es algo necesario, pero puede ser positivo si eso ofrece tranquilidad y seguridad a los contrayentes.

Este tipo de actividades suelen durar un par de horas, no se trata de un tiempo excesivo, lo que facilitará acordar las fechas con los diferentes participantes. Si no es posible llevarlo a cabo en el lugar en el que se desarrollará la futura boda sería recomendable encontrar un espacio similar, para así contar con las mismas condiciones y poder ajustar tiempos como la velocidad a la que los novios acuden al altar.

No obstante se trata de un ensayo, no una celebración previa a la boda. Es decir, las personas que asistan junto a los novios deben ser las justas y necesarias, aquellas que realmente tendrán un papel en la ceremonia.

El ambiente, aunque distendido, debe ser de concentración para que todos se sientan seguros de qué deben hacer en cada momento del enlace. Incluso sería buena idea contar con una persona que se encargarse de coordinar a cada uno y asegurarse de que todo fluye como debería en la boda real.

En cualquier caso, los novios estarán preparados para que el día que se den el “sí quiero” sea único y emocionante.

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