Boda en Japón: ¿Cómo se celebra?

Cada vez más, Japón se va abriendo a las costumbres más occidentales en cuanto a bodas se refiere y, aunque están muy arraigados a sus tradiciones, casi el 70% de los japoneses se casan de manera occidental. Asimismo, en la actualidad, solo el 10% de los matrimonios son concertados.

Para ellos, el matrimonio es una de las instituciones más importantes y prueba de ello son los nacimientos, ya que solo el 2% de los nacidos en Japón son fuera del matrimonio.

La edad mínima para casarse en este país es de 18 años en los hombres y 16 en las mujeres, aunque la edad media oscila entre los 30 años en los varones y 29 años en el caso del sexo femenino.

El proceso para contraer matrimonio en Japón es muy parecido al nuestro, solo tienen que presentar una declaración en su ayuntamiento y tener la firma de dos testigos y el sello oficial para estar casados. Posteriormente, se registran en el koseki, que es el registro de estado civil en Japón. Es la mujer, como en otros países, la que adopta el nombre de su marido.

Sin embargo, como una boda japonesa se parece mucho a la nuestra vamos a explicar cómo sería una boda japonesa tradicional, que es lo más curioso.

El Miai

La importancia del matrimonio en Japón viene dada porque si un hombre no estaba casado antes de los 30 años le sería muy difícil crecer profesionalmente. Por este motivo, si una persona está en edad de casarse y está soltero o soltera es normal que sus familiares empiecen a buscarle una pareja.

El miai es, entonces, cuando un intermediario (nakōdo) media entre las familias que se van a unir. Su principal función es entregarle unos datos exhaustivos al futuro suegro de la persona a la que le buscan pareja, así como a su familia.

Si todos están de acuerdo se arregla el miai. En él participan los padres del novio, los novio y el nakōdo. Si el miai va bien se harán tres reuniones más a la que solo asistirá la pareja para saber si habrá boda o no. Si el resultado es positivo, la familia del chico será la encargada de hacer una fiesta de compromiso.

Las bodas tradicionales japonesas se suelen celebrar en noviembre, a ser preferible el 11 porque es un número que se cree que da buena suerte.

Ceremonia (shinzenshiki)

Las ceremonias japonesas, que suelen ser bastante íntimas, se hacen en santuarios sintoístas llamados shinto. Los invitados entran primero y luego el futuro matrimonio. La novia entra cogida de la mano de su madre y saldrá de la mano de su suegra. El novio entra y sale siempre acompañado de su padre.

La ceremonia es muy rápida, no superan los 20 minutos, y la pareja tienen que hacer un ritual de purificación, se recitan unas palabras de compromisos y se hacen las debidas ofrendas a los dioses sintoístas (Kami).

Sin embargo, no estarán casados hasta que hagan el San sankudo después de los anillos y los juzos (que son como los rosarios). Aquí, los novios hacen una promesa ante Gohonzon tomando tres vasos (ya que el número tres es sagrado para ellos) de sake en tres sorbos. Primero lo hace el hombre y luego la mujer. Cuando toda la ceremonia finaliza los invitados tienen que hacer una procesión detrás del matrimonio hasta donde se harán la foto en familia.

La vestimenta

La novia tiene que vestir un shiramuko, que es un kimono blanco con algunos detalles en rojo (estos colores simbolizan la pureza y la buena fortuna). Se completa con una capucha o gorro blanco (wataboshi), o un tocado (tsunokakushi).

El novio viste con un mono de etiqueta de color negro, llamado montsuki, que está decorado con el emblema de su familia.

En la celebración los novios se cambian de ropa. La chica se cambiará a un kimono rojo y blanco, y el novio a uno gris. Aunque algunas parejas deciden ponerse trajes occidentales.

En el caso de los invitados, las mujeres casadas tienen que ir con un kimono negro y las solteras pueden usar otros colores. Los hombres pueden ir tanto con kimono como con traje.

La recepción o celebración

La recepción, a la que van muchos más invitados que a la ceremonia, se inicia con la entrada del matrimonio, luego el novio presenta “en sociedad” a su mujer y viceversa, Posteriormente, se sirve una gran cena seguido por los típicos discursos de los invitados, como se haría en occidente, siendo la pareja los encargados de cerrar la ronda de discursos.

Finalmente, el matrimonio les hace entrega a sus invitados de unos regalos (hikidemono) a modo de agradecimiento.

Algo que no se hace en las ceremonias es bailar y los invitados, a modo de tradición, les entregan dinero a la pareja, lo que se llama Shugi.

Puntualidad japonesa

Como ya se nombró antes, las bodas japonesas son muy rápidas, las ceremonias no suelen durar más de 20 minutos y la celebración, en sí, no duran todo el día o toda la noche como en occidente. Lo normal es que en la zona reservada para hacer la boda se hagan dos bodas al día, una por la mañana y otra por la tarde.

Además, como dato de interés, los discursos de los invitados van siendo medidos por cronómetro para que ninguno se extienda más de lo debido.

Buscador

Suscríbete en nuestro Newsletter

¡Déjanos tu email y recibe ideas y consejos para tu boda!

Utilizamos cookies propias y de terceros de análisis de uso y medición para mejorar la experiencia de uso y contenidos de nuestra web. Al continuar con la navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies. Recuerda que puedes modificar esta configuración.
INDICE