Bodas originales: la fiesta azul celeste en Argentina

Existen algunas naciones que todavía no se han dejado llevar por las novedades que arrastra la globalización y que hacen que todos estemos conectados, también en cuanto a las celebraciones nupciales.

Argentina es buen ejemplo de ello, donde podemos encontrar bodas tradicionales con costumbres arraigadas que pasan de generación en generación.

En el país sudamericano, el compromiso entre la pareja es una decisión consensuada, tomada por ambos y que no implica entonces ninguna sorpresa especial o la entrega de un anillo de compromiso.

De hecho, hasta antes de la boda los novios podrán llevar una alianza de boda en su mano derecha y ya durante la ceremonia cambiar este mismo anillo a su mano izquierda como símbolo del nuevo paso que han dado.

Eso sí, en las bodas argentinas tradicionales no sólo los novios serán los protagonistas de los preparativos del enlace, sino que toda la familia de ambas partes participará activamente. 

Especialmente las mujeres, aunque también los hombres que tengan alguna habilidad artesanal o manual útil se encargarán de la confección de los vestidos, la elaboración de la comida o del diseño de los centros florales y de la realización de las invitaciones de boda.

¿Y por qué se llama fiesta azul celeste?

Ni es el color predominante en la decoración, ni el protocolario para el vestuario de los invitados. Ni siquiera para los novios, pero la novia sí esconde bajo su vestido algo de este color: sus enaguas.

La indumentaria de los novios en una boda católica suele ser traje de chaqueta, pantalón y corbata o pajarita para él y vestido largo blanco para ella, pero este detalle escondido es lo que le da nombre a la fiesta.

El resto de los invitados también vestirán de manera elegante siguiendo su estilo propio.

Algunas tradiciones argentinas

Quizá por la influencia de otras muchas culturas que se mezclaron en el país, como la española, la árabe y la de los inmigrantes judíos, en las bodas argentinas no se sigue el orden de banquete, música y baile, sino que entre plato y plato puede que suene una canción y los asistentes se levanten a bailar. Es una forma original de disfrutar en todo momento y que el tiempo pase volando. 

Otra costumbre bien arraigada es la de colocar unas cuantas cintas atadas a un pastel. Solo una de ellas lleva en el otro extremo un anillo. Las invitadas solteras serán las que elijan una de las cintas, de las que tirarán. Se dice que la siguiente en casarse será la que lo encuentre… ¿será cierto?

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