¿Qué me pongo para una boda en primavera?

¿A quién no le gustan las bodas en primavera? Sin preocupaciones sobre qué abrigo o chaqueta llevar encima del vestido para no pasar frío durante la noche; sin que el peinado o el maquillaje se conviertan en un problema debido al calor.

En primavera, el tiempo es fresco e idóneo para disfrutar de cualquier evento. Además, los días son más largos y el ambiente es excelente, con los árboles en flor y los suelos verdes, que parecen resucitar tras el invierno. No es de extrañar que se haya convertido en una de las estaciones aclamadas por los contrayentes para celebrar su gran momento.

Las invitadas disponen de múltiples opciones entre las que elegir el vestido ideal, no obstante, debido a este especial momento del año en el que se celebra la boda, lo más recomendado es aprovecharse de alguna de las grandes tendencias que cobran especial fuerza durante este periodo estival.

Piensa bien el color que vas a elegir

Lo primero a tener en cuenta son los colores, olvida los tonos oscuros y decántate por pigmentos vivos, alegres y positivos, como los rosas o morados, el amarillo o los azules, algunos de los imprescindibles. Aunque el lavanda o malva se ha convertido en el gran protagonista en los últimos años. La primavera se caracteriza por su ambiente romántico, sereno y de en sueño, por ello, los colores pasteles serán una apuesta segura, así como los crema, que aportan una sensación dulce y delicada.

En cuanto a los tejidos, uno de los materiales que más está triunfando es el satén, ya que, en colores suaves y empolvados consigue un efecto sofisticado y mimetizado con el ambiente primaveral. Los estampados también se hacen un hueco en los vestidos y, como es de imaginar, las flores son la opción más celebrada en todas sus formas, tamaños y colores.

El corte del vestido acepta cualquier variedad, como aquellos de corte largo y con aberturas en la espalda o los más minimalistas, elegantes y cuidados. Los volantes representan otra de las más destacadas tendencias, tanto en la caída, como el cuerpo o, especialmente, el escote y las mangas de la pieza.

No olvides que los complementos pondrán la guinda a tu vestido

No hay que olvidarse de los complementos. En este sentido, una corona de flores siempre será un acierto si se combina con inteligencia con el vestido.

Por otro lado, las joyas son uno de los elementos más destacados de un vestuario para boda. Hoy en día, el diseño de estos codiciados accesorios ha vivido una gran evolución, la moda apuesta por lo fino, delicado y con clase. Los colgantes están desplazando, a menudo, a los collares, especialmente si se lleva más de uno. Lo mismo sucede con los anillos, la tendencia manda y es común ver intrincadas alineaciones en ambas manos, la única regla es que sea finos y ligeros, sencillos y que se complementen unos a otros con armonía. El mundo de las pulseras se ha convertido en un filón para la creatividad y los pendientes vuelven a la época de los aros, con diferentes formas y texturas.

El oro, la plata y el oro rosa son las tres opciones mayoritarias, aunque cabría destacar que el último puede provocar un efecto sorprendente en un ‘look’ primaveral.

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